Vivienda Up114

Esta vivienda invita a ser descubierta en un recorrido pausado, donde cada rincón ofrece una visión distinta de este particular homenaje a la arquitectura balear.
Un cobijo entre la Tramuntana y el Mar.
A las afueras de Palma, en la exclusiva urbanización de Son Gual, esta vivienda se alza como un diálogo íntimo con el entorno natural. Abierta al paisaje, disfruta de vistas privilegiadas a la bahía de Palma y a la imponente Sierra de la Tramuntana.
La experiencia comienza al cruzar el vallado de marés, un gesto arquitectónico que remite a la tradición local y establece, desde el primer instante, un respeto absoluto por el paisaje y la cultura constructiva balear.


Tras este umbral, la casa se revela con discreción: su fachada introvertida, casi hermética, apenas anticipa lo que sucede en su interior. La verdadera sorpresa emerge al traspasar la puerta, donde la vivienda se abre en un diálogo sutil con el entorno.
Tres volúmenes diferenciados.
La planta baja se fragmenta en tres volúmenes que se pliegan sobre sí mismos, generando perspectivas únicas hacia la Sierra de la Tramuntana. La vivienda invita a ser descubierta en un recorrido pausado, donde cada rincón ofrece una visión distinta y un nuevo punto de observación.



En el núcleo de la casa, la escalera recupera la textura y calidez de la piedra de marés.
Este material típico mallorquín se combina con un olivo centenario en el patio, conformando un conjunto realmente mediterráneo.
Desde aquí, el espacio fluye hacia la zona de estar, comedor y cocina,
integrados en un ambiente diáfano y diagonal que se extiende hacia el oeste a través de grandes ventanales. Éstos abren el interior a los porches y a la piscina, difuminando los límites interior y exterior.


La fachada principal rinde homenaje a la arquitectura vernácula balear.
Los porches de madera, las mallorquinas y las jardineras se articulan para romper la monotonía volumétrica, generando una escala humana que aporta calidez y proximidad. En la planta superior, tres dormitorios se orientan hacia la piscina, cada uno enmarcado por elementos vegetales que enriquecen las vistas y prolongan la conexión con el paisaje.
La torre de la escalera continúa su ascenso hasta la cubierta, donde una terraza pavimentada se convierte en el mirador perfecto con panorámicas de la Tramuntana y del vasto mar.
Finalmente, la planta sótano completa el programa funcional con un garaje para dos vehículos, una pequeña bodega, un lavadero, el cuarto de instalaciones y un amplio gimnasio equipado con un home cinema. Gracias a un ascensor que conecta los cuatro niveles, la vivienda ofrece una circulación cómoda y fluida.


Plantas